ME HE PASADO AL LADO OSCURO

Definitivamente, sí. Me he pasado al lado oscuro. Y es que, vaya por donde vaya, no hago más que encontrarme con él. Es que está en todos lados. Era inevitable. ¿De quién estoy hablando? ¿De quién va a ser? ¡Darth Vader!

Y es que está hasta en la sopa.

Pero, por si pensáis que exagero un poco, os voy a demostrar que lo que digo es cierto. La fuerza  oscura nos ha invadido y ya mejor pasarse su lado.

Si voy a la papelería, los encuentro de papel:

Entonces, compro papel negro y lo hago de  origami:

Para la fiesta de cumpleaños de mi vecino, un poquito de goma eva y ya tengo la careta:

Y, si me sobran tititas de papel, ¿qué mejor entretenimiento que enrollarlas para quilling?

Y si todavía me sobra más papel, me pongo a doblar como loco y me hago unos triangulitos chinos para un Darth Vader de origami 3d:

Queda fantástico en el salón. Pero como no todo va a se papel, también le doy al fieltro. ¡Anda que no!

De ganchillo estoy frito. Vamos, ni idea. Pero como admiro todas estas obras, le pido a alguna amiga que coja las agujas para un poquito de amigurumi. Yo compro el hilo.

Por supuesto, cuando llego a casa cansado, estoy deseando de descansar. Me pillo mi cojín y ¡a relajarme!:

Antes de nada, voy a ver si se ha secado ya la figura de porcelana fría:

Las de beading ya están listas. Son para un regalo de bodas.

Y no puedo estar más contento desde que me pasé al lado oscuro. Me encanta el reciclado, pero había ocasiones en las que ya no sabía que hacer con el material. Darth Vader me ha salvado.

Y si voy a la playa, ni castillos ni pamplinas. Yo me lío con mi pala y con mi cubo y no paro hasta que mi Darth Vader de arena está listo:

Y si me tengo que montar en globo, lo tengo claro. O me monto en el cabeza negra o nada. Mejor me quedo sin volar:

A la hora de escoger una joya, no tengo que estar decidiéndome entre el rubí y el diamante, que si brilla mucho, que si no pega, que si no sé qué… voy directamente a mi jefe.

¡Si es que hasta para comer lo tenemos todo solucionado! De postre, mis muffins de chocolate:

A veces podemos cansarnos un poco de tanto negro. Pero no hay problema porque para eso está la moda. Se coge el casco del amigo, un poquito de imaginación y nos hacemos un casco artístico en nada:

Este está hecho con ositos de gominola:

¿Sirenas? ¿Dragones? ¿Amor de madre? Donde haya un buen tatuaje de Darth Vader que se quite todo lo demás.

Y los muebles de mi casa, por descontado. Mi sillón:

Mi lámpara que me alumbra:

Por las mañanas, mi tostadita que es lo que me da fuerzas para todo el día:

Mi velita, en su portavelas:

Y al trabajo con mi mochila con todas mis cositas dentro. Una maravilla:

Y después de un día tan ajetreado, me pongo mi casco y…¡a dormir!

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2 comentarios

  1. jajaja … ¡ Vaya manera de redactar una entrada ! jajaja muy ocurrente, magnifica …

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    1. Jajaja. Gracias. No te preocupes, que ya estoy pensando en pasarme al lado de los buenos.

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